Marta Romero

Marta es una artista multidisciplinar dedicada a la moda, el vídeo y la fotografía. Estudió Diseño de Moda en Sevilla y posteriormente Fotografía de Moda en Barcelona. En sus trabajos muestra interés por la juventud: sus inquietudes, sus problemas y los deseos que la envuelven. Con su reciente proyecto XXM, Marta defiende un modelo de producción donde prima la sostenibilidad y lo artesanal. Hablamos con ella para conocer mejor sus inquietudes artísticas.

"Crear me da adrenalina, ya sea un collage, un bolso o un shooting. Es un ciclo que se retroalimenta en el que cuanto más hago, más activa estoy y más motivación tengo."

¿Qué proceso de trabajo sigues?

Suelo apuntar frases, situaciones o momentos que me inspiran para luego, a partir de ese detalle, desarrollar una idea. Pueden llegar a pasar meses hasta que recupero la emoción necesaria para meterme en ella. Una vez elegida la idea, el proceso siguiente es mucho más metódico. Normalmente, suelo empezar a desarrollar todo el mundo visual a partir del vídeo, que es un formato que me encanta. A partir de ahí voy creando según vaya sintiendo, o bien, ajustándome más al planning si el proyecto es más cerrado.

¿Qué valores guían tus trabajos?

Con la marca tengo presente el deseo de reutilizar cosas que quedaron guardadas. Al principio del proyecto utilicé telas antiguas de mis compañeras de piso haciéndolo todo a mano, sin máquina. También vi una oportunidad para darle un nuevo uso a retales de otros proyectos y empezar a crear piezas nuevas a partir de estos restos que tenía o conseguía. Básicamente los valores que guían mi trabajo también los aplico a mi vida en general. Pretendo tener un consumo moderado, basado en la necesidad y generar el menor impacto medioambiental posible.

¿De dónde sacas inspiración para crear?

Prácticamente de todo. Mis amigos, lo que vivo, el amor, el desamor, la felicidad... Todo esto me hace estar más activa y me motiva a seguir creando. Crear me da adrenalina, ya sea un collage, un bolso o un shooting. Es un ciclo que se retroalimenta en el que cuanto más hago, más activa estoy y más motivación tengo. Por otro lado, también me inspira mucho la tristeza. Considero que te ayuda a crecer como persona y evolucionar en lo profesional. Es una fuente de inspiración que también considero importante.

¿Hay patrones establecidos en el mundo de la moda?

Yo creo que sí. Claramente hay referentes clásicos, pero estamos en un momento en el que se pueden mezclar todos esos modelos. La persona que quiere darle una vuelta y romper con esos moldes o patrones establecidos, ahora tiene la posibilidad de hacerlo sin ningún tipo de consecuencia negativa.

"Tenemos que replantearnos dos veces qué, dónde y cómo compramos porque es evidente que existe un problema medioambiental grave y que tenemos que solucionar."

Tienes un proyecto llamado XXM, ¿qué significa y cómo surge?

El nombre XXM es el saludo o despedida que suelo utilizar, y significa ‘’beso, beso, Marta’’. Fue el proyecto final que presenté en la Escuela de Diseño. No quería definir un nombre concreto que reflejase una filosofía de marca o una propuesta de valor, así que decidí trabajarlo todo por códigos. Al trabajarlo codificado me permitía continuar el proyecto con total libertad temporal sin tener que delimitar las colecciones, creo que va más allá de un proyecto de diseño. Cristalicé toda la idea de marca en una cuenta de Instagram que comencé a utilizar como diario visual en el confinamiento. La cuenta empezó siendo un cuaderno de pequeños momentos especiales para mi; del pasado y de esa nueva etapa. Y como diseñar y re-crear estaban siendo parte de mi vida, esa evolución vino de forma natural.

En este proyecto creas nuevas piezas a partir de materiales reciclados. Este tipo de productos se da mucho actualmente pero, ¿crees que es una tendencia pasajera o un nuevo modelo de producción que ha venido para quedarse?

Debe quedarse porque el nivel de producción en el que estamos sumergidos es inviable. Tenemos que replantearnos dos veces qué, dónde y cómo compramos porque es evidente que existe un problema medioambiental grave y que tenemos que solucionar. Aunque quizás ya sea un poco tarde.

En tus trabajos vemos cierto interés por las cosas hechas a mano. ¿De dónde viene ese interés por lo artesanal?

Siento que es más divertido y personal. Al hacerlo así, dejas una huella inimitable y es un sello de identidad difícil de recrear. En el proyecto XXM, las manchas de los bolsos son únicas porque las hago a mano, y eso hace que sea especial. En fotografía, al hacerlo en película, ese proceso se vuelve real. Aunque en digital la foto igualmente es tuya y se puede ver parte de ti, en analógico el proceso es manual. Puedes tocar el carrete, escanearlo, manipularlo; tienes muchas más posibilidades de explorarlo y dejar parte de ti en él.

"A veces escribo, otras hago vídeo, fotografía o diseño, pero siempre tengo la necesidad de reflejar lo que siento."

¿El interés por el vídeo y la fotografía nace simultáneamente al diseño o es posterior?

De alguna manera siempre he tenido cierta curiosidad por los detalles que suelen pasar desapercibidos, plantearme diferentes formas de ver cada momento, percepciones y la necesidad de plasmar todo eso en algún trabajo creativo. A veces escribo, otras hago vídeo, fotografía o diseño, pero siempre tengo la necesidad de reflejar lo que siento. De adolescente hacía fotos y collages, y siempre he tenido un archivo donde he guardado todo aquello que me transmite alguna emoción. Dependiendo del momento y cómo me encuentre emocionalmente, he desarrollado la idea en un lenguaje u otro, pero creo que sí ha sido simultáneo.

¿A partir de qué proyecto te diste cuenta de que esto era lo que querías hacer?

Con el proyecto fin de carrera; en el que hice una colección con el objetivo de crear una visual sobre ella. Me centré más en el Fashion Film que hice luego junto a Rafa Crespo. Ya sentía desde hacía tiempo mucho interés en la post-producción de los proyectos que fui haciendo durante la carrera: en cómo quedarían las fotos o qué collage podría montar con ellas. Después, viviendo en Barcelona, realicé un proyecto llamado Kids Being Kids. Me encantó hacerlo, lo disfruté mucho y me di cuenta de que realmente esto era lo que quería hacer.

¿Dónde te sientes más a gusto realizando un shooting?

Depende del proyecto y las necesidades que tenga. Si es un proyecto de moda en el que quiero montar un universo concreto, prefiero trabajar en estudio porque es más cómodo y práctico. En otros proyectos más centrados en mis propios intereses, como por ejemplo mis amigas o el patín, prefiero grabar y fotografiar lo que me llame la atención conforme surja. Es genial también poder capturar momentos que no han sido planeados, que me motivan tal y como son, y que voy guardando a modo de diario visual.

Has trabajado en un proyecto editorial para Vogue Ucrania. ¿Cómo surgió todo?

Esther Matilla contactó conmigo para colaborar en este proyecto como asistente de estilismo. El proyecto se realizó en Israel y fue una experiencia increíble. Aprendí mucho al ver cómo se llevaba a cabo una gran producción. Fue interesante porque se trataba de un proyecto de moda documental en el que se retrataron a las comunidades judías de Etiopía que se fueron a Israel en los años 70.

¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?

A nivel profesional he estado más tranquila y he aprovechado para centrarme en lo personal. Últimamente he estado escribiendo mucho y visualizando ideas nuevas. Tengo muchas ganas de volver a retomar la fotografía y el vídeo. Pronto subiré cosas nuevas.

¿Qué planes de futuro tienes?

Ahora mismo, improvisar. Me hace mucha ilusión desarrollar todas las ideas que tengo y, con suerte, volver pronto a Barcelona.

Instagram - @martaromfdz @_x_x_m_
Flickr - Marta Romero
by Cutre Magazine